Las 40 fotos que dan ganas de viajar a Escocia

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Escocia: la esencia más auténtica se sirve en pequeñas dosis
Cuando pensamos en Escocia, lo primero que nos viene a la cabeza son castillos, gaitas y escoceses con faldas a cuadros. Afortunadamente, la tierra de Willian Wallace y Rob Roy va más allá de los estereotipos. Escocia no podría entenderse sin sus Highlands, sus leyendas, sus islas del norte, sus pequeños y remotos pueblos rurales o sus paisajes sobrecogedores. Este país es un paraíso donde el verde no encuentra límites tonales y donde la esencia más auténtica se sirve en pequeñas dosis.
*Esta galería fue publicada el 20/1/2014 y actualizada el 7/01/2023.
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Edimburgo: una ciudad de cuento
Edimburgo es una ciudad de cuento. Lo tiene todo: un castillo en lo alto de una colina, unos jardines bien cuidados propios de la realeza, un imponente palacio al que se llega recorriendo la Royal Mile, y un mirador, el de Calton Hill, desde donde ver los tejados y agujas de la Ciudad Vieja. Edimburgo cautiva desde el primer momento.
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Queens View y el Lago Tummel: paisajes de locura
Escocia es uno de esos países que hay que descubrir a golpe de carretera, perdiéndose entre sus montañas y pueblos. Sólo de esa forma descubriremos paisajes de locura que no están en los mapas (o que pasan desapercibidos en las guías de viaje) . Un ejemplo es el mirador de Queens View con vistas al Lago Tummel, al norte de Edimburgo. Para dormir cerca de este paraíso verde, el pintoresco pueblo de Pitlochry ofrece unos coquetos Bed & Breakfast donde desayunar como reyes.
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Castillo de Kilchurn: una fortaleza romántica junto al lago
Cada castillo en Escocia tiene su propia historia. La de Kilchurn se remonta al siglo XV, cuando Sir Colin Campbell, primer Lord de Glenorchy, lo construyó como residencia fortificada a orillas del Lago Awe. La fortaleza pasó de mano en mano entre duques y clanes, hasta que en el siglo XVI fue convertido en un moderno cuartel. Poco tiempo después, una violenta tormenta de rayos lo destruyó. A pesar de estar en ruinas, es uno de los castillos más románticos (y fotografiados) de Escocia.
- Visit Britain
Montañas Quiraing: el paraíso de los senderistas
Atención todos los senderistas. La Isla de Skye alberga un paisaje abrumador ideal para descubrir caminando. Con una belleza sobrenatural, las montañas de Quiraing se perfilan con grandes pináculos y escarpados acantilados. Una invitación que no podemos rechazar es la subida a su cima. La llegada tiene premio: las vistas sobre la isla son únicas.
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Castillo de Kinloch: la residencia de lujo de Sir George Bullough
Para descubrir el Castillo de Kinloch tenemos que viajar hasta la pequeña Isla de Rum. Esta fortaleza del siglo XIX es en realidad una mansión victoriana construida como residencia privada (y de mucho lujo) por Sir George Bullough, un magnate textil de Lancashire. En la actualidad, el castillo pertenece al Scottish Natural Heritage.
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Castillo de Eilean Donan: la postal más emblemática
Si hay un castillo archiconocido en Escocia ese es el de Eilean Donan . Convertido en uno de los símbolos del país, su imagen está elevada a estatus de postal. Sus orígenes se remontan al siglo XIII y está construido sobre una isla donde confluyen tres rías. Hoy, su puente y su perfil sobre el lago Duich es uno de los más fotografiados de Escocia. Además, entre sus muros ronda un fantasma español.
- Rachel Bibby / EyeEm
Piedras de Callanish: un gran vestigio prehistórico
Dicen las leyendas locales, que los gigantes que habitaron la Isla de Lewis se negaron a convertirse al cristianismo por San Kieran y fueron convertidos en roca como castigo, dando lugar a las Piedras de Callanish. Otras creencias, aseguran que durante el solsticio de verano, el sol caminaba por la avenida de las piedras con el canto del cuco. Fueran gigantes o rituales astronómicos, este conjunto de 13 grandes monolitos es hoy uno de los grandes vestigios prehistóricos de Escocia.
- Thinstock. Texto: Almudena Martín
Abadía de Iona: el origen del cristianismo escocés
En las Islas Hébridas de la costa oeste de Escocia, se encuentra uno de los lugares religiosos más antiguos e importantes para el cristianismo escocés: la Abadía de Iona . Fue presisamente aquí, en la isla de Iona, donde comenzó su expansión. Asediada en muchas ocasiones por los vikingos, el cementerio del monasterio alberga numerosas cruces celtas y hasta 48 tumbas de monarcas. Se cree que el famoso Libro de Kells (hoy expuesto en el Trinity College de Dublín) fue producido por los monjes de esta abadía a finales del siglo VIII.
- Thinstock. Texto: Almudena Martín
Glasgow: la ciudad más trendy de Escocia
Lejos queda esa imagen de ciudad gris e industrial que siempre ha acompañado a Glasgow. Lo que encontramos ahora es mucho mejor. Glasgow se ha convertido en una ciudad trendy, futurista, moderna y sobre todo cosmopolita. Es además un lugar perfecto para hacer shopping o dejarnos llevar por una afamada vida nocturna que traspasa fronteras.
- C. Ramalho
Castillo de Blair: un palacio en medio de los Highlands
Un lugar perfecto donde perdernos entre bosques y montañas es el idílico Castillo de Blair, muy cerca del pueblo de Blair Atholl. Sólo su ubicación en medio de los Highlands merece una visita. Hogar de los Duques de Atholl, el castillo es en realidad una inmensa casa señorial victoriana del siglo XIII (una de las más grandes de Escocia) con 30 estancias llenas de trofeos de caza, colecciones de armas, pinturas y un mobiliario que ha pasado de generación en generación. No podemos irnos sin ver Diana’s Grove, el gran abeto que hay en los terrenos del castillo. Mide más de 62 metros siendo el segundo árbol más alto de Reino Unido. Otra curiosidad: este castillo ha visto nacer a los Atholl Highlanders, el único ejército privado (y legal) de Europa.
- Thinstock. Texto: Almudena Martín
Castillo Dunnottar: una fortaleza entre el mar y la tierra
En el Castillo de Dunnottar las leyendas vuelven a cobrar vida. Sólo hay que ver el fantástico escenario en el que se encuentra para darnos cuenta de la magia que envuelve este lugar. Situado sobre un cabo rocoso de 50 metros de altura, esta fortaleza fue clave en las rutas marítimas más importantes de la Edad Media por su dominio sobre el mar y la tierra. Hoy en ruinas, este castillo sigue siendo un tesoro nacional de lo más inspirador al que, casi casi, hay que trepar para llegar hasta él.
- Foto de Mike Smith en Unsplash
Valle de Glencoe: la esencia de Escocia
Si hay un lugar en Escocia que reúne toda la belleza de los Highlands ese es el Valle de Glencoe. Evocador, misterioso y magnífico. Sus cumbres enmarcan prados infinitos donde sólo las obejas y unas pequeñas cottages rompen la continuidad del verde. Un paisaje que nos deja con un sabor de boca algo melancólico. Conocido como el Valle del Llanto, este paraje fue escenario de una histórica masacre.
- Foto de Zhanhui Li en Unsplash
South Queensferry: la ciudad con nombre de princesa
A 16 kilómetros de Edimburgo y a orilla del famoso Fiordo de Forth, encontramos un pintoresco pueblo con nombre de princesa inglesa del siglo XI: South Queensferry. Sus casitas de cuento, sus calles empedradas y sus pubs históricos nos ofrecen una velada inolvidable a tan solo 30 minutos de la capital escocesa. Cerca del pueblo, encontramos otra joya nacional: The Forth Railway Bridge, un puente con ferrocarril que atraviesa el fiordo.
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Universidad de Saint Andrews: la más elitista de Escocia
La educación más elitista de Reino Unido la encontramos en la Universidad de Saint Andrews , la más antigua del país. Sus edificios históricos están integrados en la propia ciudad de St. Andrews, considerada la cuna del golf. Fue aquí, entre las clases de Historia de Arte y Geografía, donde el príncipe Guillermo conoció a Kate Middleton.
- Foto de Michael Cummins en Unsplash
Portpatrick: una escapada rural auténtica
Portpatrick es un encantador pueblo pesquero de la costa escocesa que enamora desde el primer momento. Situado entre acantilados de vértigo, sus gentes se enorgullecen de su privilegiada posición en la península Rhins of Galloway. Las vistas lo dicen todo: es posible ver por el oeste la costa del Irlanda del Norte. Perfecto para una escapada rural auténtica.
- Scottish Viewport. Texto: Arantxa Neyra
Acantilados de Yesnaby: imponentes y abruptos
En las islas Orcadas, a diez kilómetros al norte de la ciudad de Stromness, se encuentran los famosos acantilados de Yesnaby. Son imponentes. Sobre todo su gran monolito, una roca que se alza a 35 metros de altura conocida como Yesnaby Castle. Las olas rompen con fuerza contra las rocas, llenando el lugar de una constante neblina de gotas de agua.
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Castillo de Urquhart: la fortaleza del Lago Ness
Puede que el Castillo medieval de Urquhart no sea tan famoso como el lago junto al que duerme, pero sí es una visita obligada para todos los que acuden al Lago Ness en busca de Nessie. De hecho, es el tercer lugar más visitado del país. De su pasado glorioso sólo quedan las ruinas de la Torre del Homenaje, hoy convertida en un centro de interpretación.
- Foto de Eleanor Brooke en Unsplash
Culross: un pueblo de cuento
A tan sólo una hora en coche de Glasgow encontramos uno de esos pueblos escoceses cuya historia se respira aún en los muros de sus edificios y calles empedradas. Hablamos de Culross, una ciudad del siglo XVII cuyo mayor esplendor lo vivió con el comercio del carbón y la sal. Sus encantadoras casitas parecen de cuento. Según la leyenda, aquí nació San Mungo, el santo patrón de Glasgow.
- Thinstock. Texto: Almudena Martín
Stirling: la tierra de William Wallace
Todos recordamos a Mel Gibson en su papel de Wiliam Wallace en Braveheart, el heroico soldado escocés que luchó contra el Rey Eduardo I de Inglaterra en la Guerra de la Independencia de Escocia. Pues Stirling es su tierra. Este encantador pueblecito, con castillo incluido, ha sido testigo de innumerables batallas, como la del Puente de Stirling. A lo lejos, entre las montañas, encontramos otro de sus homenajes: la torre Monumento Nacional a William Wallace .
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Abadía de Kelso: una abadía entre dos bandos
Rodeada de edificios más modernos, las ruinas medievales de la Abadía de Kelso aguantan el paso del tiempo. Fundada en el siglo XII, pronto se convirtió en uno de los monasterios más ricos de Escocia. El rey Jaime III de Escocia fue coronado en ella en el año 1460. Su ubicación, muy cercana a la frontera con Inglaterra, hizo que la abadía sufriera las consecuencias de las sangrientas batallas entre ingleses y escoceses. Hoy, sus piedras atraen a curiosos que buscan respirar historia.
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Isla Papa Westray: mejor desde el aire
Con tan sólo 70 habitantes, la pequeña isla de Papa Westray es un paraíso alejado del turismo que ha sabido salvaguardar la esencia más auténtica de Escocia. Destaca una iglesia del siglo XII, una reserva natural y restos arqueológicos del neolítico y de la era vikinga. Nuestra propuesta es descubrirla desde aire. Desde Westray podemos coger un vuelo que tan sólo dura dos minutos. Las panorámicas no defraudan.
- Foto de Isabela Martin en Unsplash
Catedral de St. Andrews: la catedral gafada
Pegada al mar, la Catedral de St. Andrews fue en su día la más grande de toda Escocia. Sin embargo, no gozó de buena suerte. Las inclemencias del Atlántico Norte dañaron su estructura, mientras que las reformas religiosas terminaron de rematarla, hasta que fue abandonada. Sus piedras fueron utilizadas para levantar uno de los pueblos más bellos de Europa y hoy, sus ruinas y su cementerio anglosajón son todo un reclamo turístico.
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Parque Nacional Lago Lomond y los Trossachs
El Loch Lomond es uno de los lagos favoritos de los escoceses. Canciones como Bonnie bonnie banks lo demuestran. Inmerso en un Parque Nacional, el lago está rodeado de frondosos bosques. Son una verdadera belleza. Aquí podemos visitar la tumba de Rob Roy, tomar un trago del whisky más auténtico en una destilería o descubrir castillos como el de Balloch. Otra propuesta es cruzar el lago en un barco de vapor.
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Cairngorms: el mayor Parque Nacional de Gran Bretaña
El Parque Nacional de Cairngorms es una de las pocas zonas salvajes que quedan en Europa. Su tamaño es considerable: ocupa más de 4.500 kilómetros, es decir, el 10% del territorio de Escocia. Es además el mayor Parque Nacional de Gran Bretaña y un destino perfecto para esquiar o hacer rutas de senderismo. La gran diversidad de fauna que encontramos en estos verdes parajes es otro de sus grandes atractivos.
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Stornoway: la ciudad de los vikingos
La fundación de la ciudad de Stornoway, la más grande de la Isla de Lewis y del archipiélago de las Hébridas, nos lleva directamente a la época de los vikingos, cuando los nórdicos crearon un asentamiento junto a su puerto natural. Como curiosidad, su castillo fue construido en el siglo XIX por un comerciante de opio chino. La fortaleza cerró sus puertas en 1988 y en la actualidad está siendo rehabilitada como museo.
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Lago Voil: la Tierra de Rob Roy
Otro lago escocés que nos ofrece paisajes abrumadores es el Loch Voil. No se trata de un gran lago, sino más bien de un rincón escondido entre montañas, solitario y místico. A pesar de ser uno de los más pequeños de Escocia, el lugar en el que se encuentra es capaz de dejarnos con la boca abierta. No sólo por su belleza, sino también por sus historias: las tierras que rodean el lago están cargadas de leyendas sobre Rob Roy, el Robin Hood de los escoceses.
- Foto de Al Elmes en Unsplash
Crail: uno de los puertos de pescadores más bonitos de Escocia
Crail es considerado uno de los puertos de pescadores más bonitos de toda Escocia. Situado en la costa de Fife, este pueblecito de postal es un lugar donde desconectar el GPS y apagar el móvil. Lo mejor es disfrutar de sus calles y dejarse llevar por su encanto. Su paseo marítimo es toda una delicia.
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Loch Harport: el lago de las montañas Cuillins
Volvemos a la Isla de Skye para descubrir otro lugar que seguro se graba en nuestra retina: el Lago Harport y las colinas de Cuillins, de origen volcánico. Aquí los prados forman un lienzo que incluye todas las tonalidades posibles de verde. La mejor forma de disfrutarlo es alojándonos en una de las tradicionales cottages que salpican el paisaje.
- Visit Britain
Portree: la ciudad más grande de Skye
Portree, la ciudad más grande de la Isla de Skye, presume de tener un bonito (y bullicioso) puerto natural entre acantilados. Entre sus edificios destaca el Aros Centre, una muestra de cómo la ciudad ha florecido culturalmente; y el histórico pub Mac Nab’s Inn, famoso por ser el último lugar donde la heroína escocesa Flora Mac Donald se vio con el Príncipe Carlos, pretendiente al trono británico (1746). Portree tiene hasta su propio deporte: el shinty , una especie de hockey escocés.
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Diabaig: el encanto de los pueblos más remotos
Diabaig es uno de esos pequeños pueblos pesqueros de Escocia donde el tiempo parece detenerse. Cuatro casas perdidas en el confín del mundo dejan entrever un paisaje remoto y al mismo tiempo abrumador. Aquí no manda el hombre, sino la naturaleza. ¡Qué placer más grande despertase por la mañana y ver este paisaje a través de la ventana!
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Heart 200: ruta a través del corazón escoces
Heart 200 es el nombre de la ruta turística que promete dejarte sin palabras recorriendo los mejores enclaves naturales escoceses. 200 millas de bosques, montañas, parques naturales y lagos que te invitan a la desconexión con el mundo real. Aproximadamente, unos 320 kilómetros que podrás recorrer con facilidad en cuatro o siete días en coche, en bicicleta o a pie. Aunque si lo que buscas es una escapada rápida, puedes adaptarla a un fin de semana.
- Visit Britain
Old Man of Storr: un relieve imposible
Estamos, sin lugar a dudas, ante el paseo más famoso de la isla de Skye… y sí, también el más concurrido. Conocido de forma coloquial como ‘el viejo’, el Old Man of Storr es un gran pináculo de roca que se alza de forma magistralmente vertical, tanto, que se puede ver a kilómetros de distancia. Llegar a sus pies te llevará unos 45 minutos, y subirlo, puede que toda la vida: es aparentemente imposible de escalar, pues la proeza sólo se ha llevado a cabo por un puñado de alpinistas.
- Scottish Viewpoint. Texto: Arantxa Neyra
Puerto de Stromness: un pueblo pesquero salido de una postal
La vida en todas las Islas Orcadas es similar: tranquila, reposada y sustentada en la agricultura, la pesca y los recursos energéticos... y cada vez más en un turismo de espíritu sofisticado, que busca el contacto con la naturaleza y el deporte. En Stromness, el principal puerto de Orkney, podrás experimentar este turismo slow caminando a través de las pintorescas callejuelas serpenteantes que se extiende hacia el mar, a lo largo de muelles privados y hacia la ladera. Respira hondo para empaparte de la atmósfera marinera de este asentamiento del siglo XVIII, que cuenta con una gran variedad de tiendas y cafés.
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Skara Brae: el pueblo neolítico que te transportará en el tiempo
En las remotas islas Orkney, además de quedar prendado de su exótico encanto, podrás viajar en el tiempo recorriendo el pueblo neolítico de Skara Brae. Tiene más de 5.000 años de antigüedad, y no fue descubierto hasta 1850, cuando una bestial tormenta barrió la arena que lo cubría. Hoy es una joya Patrimonio de la Humanidad en la que admirar los famosos círculos de piedra celtas prácticamente intactos.
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Malt Whisky Trail: la ruta del whisky
Es el uisge bagh, el “agua de la vida” cómo se le conoce en gaélico, destilado en tierras escocesas desde hace más de 500 años. La Región de Speyside, al Noroeste de Aberdeen, concentra la mayoría de las destilerías de este precioso líquido. Imprescindible un recorrido por la región siguiendo la 'Malt Whisky Trail' , para visitar algunas de las bodegas más conocidas Glenfiddich (en la foto), Cardhu y Glen Grant, entre otras.
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Rua Reidh: cumple tu sueño de dormir en un faro
El colmo del romanticismo marinero: el viento soplando con fuerza, las olas batiendo sin freno y la tranquilizadora luz del fanal apostando por una travesía segura. Cerca de Gairloch encontrarás el faro de Rua Reidh, rodeado de rocas y blanco como un buen augurio. Cuenta con unas cuantas habitaciones perfectamente habilitadas y un apetecible salón con chimenea, para no perderte ninguna de las historias que pueden contarte sus dueños. Si además te apetece recorrer las playas más cercanas, no dejes de preguntar: sabrán llevarte hasta los rincones más bonitos del lugar.
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Dunvegan Castle, la leyenda de la bandera del hada
Aunque en Skye hay varios castillos, el de Dunvegan, del clan de los MacLeod, es, probablemente, el más interesante. Fue construido en varias etapas, entre los siglos XII al XIX, y en él se pueden ver armas, antigüedades y distintas curiosidades de época. Entre ellas, la fairy flag, una bandera de seda con orígenes inciertos y leyendas con respecto a sus mágicos poderes.
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Lunan Bay: la playa de las piedras preciosas
No, no estás soñando: esta playa tiene un color especial. Se llama Lunan Bay y se extiende a los pies del Castillo de Red, una fortaleza del siglo XII situada en en la Costa de Angus. Es perfecta para surfear y montar a caballo, observar aves y encontrar tesoros: después de una tormenta, las arenas a veces producen ágatas y piedras preciosas que brillan a la luz del sol.
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The Jacobite Steam: un tren de película
Declarado en varias ocasiones como el recorrido en tren más espectacular del mundo, este antiguo ferrocarril recorre 85 millas (entre ida y vuelta) de impresionantes paisajes y escenarios de míticas películas como Rob Roy o Braveheart. Pero no hay nada que haya hecho más célebre al Jacobite que el rodaje de una de las escenas de Harry Potter, precisamente donde el tren cruza el impresionante viaducto de Glenfinnan, desde donde se puede contemplar el Loch Shiel.
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