La patrulla secreta que filmó el horror atómico

16 septiembre 2010


“Una tarde recibí una llamada de Woody Mark. Me dijo “George, te necesito mañana para una prueba especial… las bombas van a volar a 10.000 pies sobre vosotros”. Yo le dije: “Bueno, ¿qué clase de protección voy a tener?”. Y me respondió: “Ninguna”. Entonces recordé que tenía una gorra de béisbol, y me la llevé por si acaso”.

Son palabras de George Yoshitake, un anciano de 82 años y uno de los últimos supervivientes del equipo que el Gobierno de EEUU mantuvo en secreto durante décadas. Su historia dejó de ser clasificada en 1997 cuando el Gobierno decidió sacar a la luz los documentos y admitir que la existencia de una auténtica división cinematográfica establecida en Hollywood y dedicada a fotografiar y filmar en secreto las más de 200 pruebas nucleares que el Ejército llevó a cabo entre 1946 y 1962. (Seguir leyendo)


De aquellos hombres, apenas quedan unos pocos supervivientes. Muchos de ellos murieron de cáncer como consecuencia, probablemente, de las fuertes radiaciones a las que se sometieron sin protección. Aquel equipo arriesgó su vida, como recuerdan en The New York Times, para rodar unas 6.500 películas en las que se veían las explosiones sobre el desierto de Nevada y los atolones del Pacífico y obtener un material que sirvió a los científicos para obtener valiosísimas informaciones sobre el efecto de las bombas y su capacidad de destrucción.


La locura por realizar pruebas nucleares de todo tipo (subterráneas, aéreas e incluso sobre la atmósfera) les llevó a volar pueblos enteros, con maniquíes, coches, zepelines y en ocasiones con animales vivos. El anciano Yoshitake, por ejemplo, confiesa que no se puede sacar de la cabeza los efectos que las pruebas tenían sobre los cerdos, cuya piel guarda cierta semejanza con la humana.

Pero para realizar aquel despliegue no bastaba el esfuerzo de unos cuantos profesionales actuando por su cuenta. En realidad, según se ha sabido después, el Ejército tenía movilizado a un estudio completo, situado en las colinas de Hollywood y cuyas instalaciones estaban rodeadas por alambre de espino. Al menos 250 personas, entre productores, directores y cámaras, trabajaron en aquel estudio secreto situado en la avenida Wonderland.



Sobre aquel estudio se ha escrito un libro (“How to Photograph an Atomic Bomb” ) y se han rodado un par de documentales. Muchos especialistas trabajan todavía en la recopilación y restauración del material filmado aquellos años, uno de los mejores testimonios de la locura que se vivió durante los años de la Guerra Fría. Algunos canales, como Atomcentral, están subiendo a la red algunas de las piezas grabadas por aquel equipo de cineastas fantasmas. Para completar esta entrada, creo que lo mejor es que echéis un vistazo por vosotros mismos a aquel material y recordaros que aún hay miles de armas nucleares como éstas durmiendo en silos de todo el planeta. Ojalá sigan siendo solo un recuerdo del pasado.

Algunas muestras del material filmado por los estudios secretos:








Vía: The New York Times

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